viernes, 18 de diciembre de 2015

Lectura para entretener, relato, Un embarazo infernal.


Hola, aqui un relato de terror que le leí y les comparto.





Un relato de Betty Mendoza.
UN EMBARAZO INFERNAL
Mi esposa y yo tenemos unos 4 años de casados, y somos una pareja feliz, pero hay algo que nos perturbó mucho, y fue enterarnos de que ella era infértil, fuimos a muchos doctores, diversas opiniones, pero la conclusión siempre era la misma, así que dejamos de intentarlo, y a pesar de la tristeza que da el saber que no podras tener hijos, decidimos seguir adelante y ser felices solo nosotros dos.
Sin embargo una amiga de mi esposa le aconsejo ir a ver a un anciano, el cual al parecer podía lograr lo que la ciencia no, y hacer que mi esposa quedara embarazada, yo me opuse, puesto que no creo en esas tonterías, pero la vi tan emocionada que no tenía fuerzas para negarle este pedido, así que fuimos a ver al anciano.
El lugar era una pequeña casita algo misteriosa, al entrar se podía sentir el olor a incienso y hierbas, el viejo estaba sentado en el piso, y le dijo a mi esposa que hiciera lo mismo, pero dentro de un circulo hecho de velas rojas, todo el asunto me estaba pareciendo de lo más siniestro, pero todo sea para que mi esposa sepa que al menos lo intentamos. El anciano, tenía un rostro pálido, muy demacrado, y nos contó que hace mucho tiempo el tenia una pequeña niña como de 8 años, la cual había muerto por una rara enfermedad, la cual ni el pudo evitar con todos sus rezos y pócimas, pero que no se daba por vencido, y sabia que algun dia la vería de nuevo, tenía una foto de la niña, la cual era muy bonita, pero parecía que le faltaba el dedo medio de la mano derecha. En fin, puso su mano sobre mi mujer, dijo unas palabras extrañisimas, y nos fuimos de aquel lugar.
Al cabo de unos meses, cuando ya por fin confirmamos que no había sido mas que otra perdida de tiempo, sucedió el milagro, mi mujer regreso a casa feliz diciendome que estaba embarazada, yo no lo podía creer, y ambos lloramos de felicidad, en ese momento no pensamos que el anciano tuviera algo que ver, la verdad no importaba, la felicidad que nos embargaba era lo único importante.
Lastima que la felicidad que sentíamos, fue desapareciendo al pasar los primeros dos meses de embarazo, mi esposa sufría de horribles pesadillas, tenía visiones de que todas las noches la visitaba una niña pequeña, que subía a la cama y le acariciaba la barriga, pero aquella niña estaba lejos de ser normal, ella me decía que solo su presencia era como si le robaran el aire, y sentía un mal olor en la habitación, yo no sentía nada, aunque estuviera durmiendo al lado de ella, pero cada vez que despertaba sudando y sobresaltada, se abrazaba fuertemente a mi y lloraba aterrada. Las cosas se intensificaron al pasar de las semanas, sus visiones comenzaban a afectarme a mi tambien, yo despertaba de madrugada, porque sentía la presencia en nuestra habitación, y vi claramente como una niña a la que no le podía ver el rostro, parecía más bien una sombra, entraba lentamente al cuarto, yo estaba petrificado, y no podia mover un musculo, solo movia los ojos, la niña se subió a la cama junto con nosotros, y yo la observaba mientras acariciaba la pancita de mi amada esposa, donde estaba mi hijo formándose, mi esposa no reaccionaba, y las lágrimas de impotencia salieron de mis ojos, luego la niña se acercó a mi oído, y dio un grito espeluznante antes de desaparecer.
-Qué te pasa mi amor?….porque estas tan alterado?…
-No..no pasa nada mi amor, solo tuve una pesadilla…
-Tu tambien la viste verdad?…no me lo niegues.
-Ya te dije que no fue nada, duerme, recuerda que mañana vamos a lo del ultrasonido para ver al bebé.
Yo no podía decirle lo que había visto, eso solo la perturbaria mas, puesto que yo ya estaba aterrado. Fuimos a al ultrasonido, para ver por primera ves a nuestro hijito querido, las primeras imágenes eran lindísimas, mi esposa y yo llorabamos de felicidad, pero el doctor, examinando mas a fondo, observó una anomalía muy extraña en nuestro bebé, al parecer, una de sus manitos no se había formado por completo, y daba la impresión de que el dedo medio de la manito derecha, simplemente no estaba. Fue algo muy triste, pero lo íbamos a querer como fuera.
Al llegar a casa, mi esposa estaba muy nerviosa, parecía estar muy aterrada y confundida:
-Gonzalo, recuerdas hace meses cuando fuimos a ver a ese anciano para que nos ayudará?
-Claro que si mi vida, que te ocurre?
-Que no recuerdas, que el tenía una niña que murió hace mucho, y que casualmente le faltaba el mismo dedo que a nuestro bebé?…..y ahora que lo pienso….la chiquilla de esa foto, se siente como la que se ha estado presentando en mis pesadillas…..sera que acaso….
-Por favor Amalia….no pienses eso….es solo una casualidad, acaso crees que su hija va a reencarnar en nuestro hijo?….eso es imposible, no creo en esas cosas…ya calmate y no llores.
-Gonzalo…no te lo había dicho, pero hace un momento antes de salir el doctor me dijo que no va a ser un niño, tendremos una NIÑA…
Ese comentario me helo la sangre, porque aunque yo lo negara, estaba realmente asustado, y por mas que lo negara eran demasiada coincidencias, sin decirle a mi esposa decidí ir a hablar con aquel anciano, el cual ya no se encontraba en aquel lugar, su casa y el habían desaparecido, pregunté y nadie sabía de su paradero, eso me dejo aun mas preocupado. Al regresar a casa, mi esposa dormia en el sofa, intente levantarla y llevarla a la cama, pero de repente se despertó gritando muy angustiada:
-Sacamela…sacamela…por favor…sacala de dentro de mi…
-Pero que te pasa?….que?
Amalia se arrancó la camisa, y al verle la barriga, casi que muero del terror, se apreciaban unas manos tratando de salir por debajo de su piel, se movía por todos lados como buscando una salida de su cuerpo, ella gritaba de dolor, y yo no sabia que hacer, las cosas en la casa comenzaron a caerse, las mesas y sillas temblaban, realmente era algo aterrador, algo más allá de lo que yo jamás hubiera pensado que podía pasar, yo estaba muy asustado, pero no iba a dejar que mi esposa muriera, así que la desnude, la puse en posición de parto, y a pesar de que no dejaba de gritar, intente sacar a ese bebé o lo que fuera de entro de ella, así que introduje mi mano, y sentí que toque su cabeza, empecé a extraerla, y se escuchaban ruidos raros que venían de por toda la casa, una fuerza invisible me arrojó lejos, y mientras estaba allí en suelo, tratando de no desmayarme, vi como por si sola, esa cosa salia del cuerpo de mi esposa, la cual ya no gritaba… lo primero que vi, fue su mano de cuatro dedos, luego la otra, la cabeza con cabello largo y negro, sus ojos eran negros como la noche, cayó al suelo llena de sangre y placenta de mi esposa, arañaba el piso con sus largas y tenebrosas uñas, definitivamente, era la niña de la foto, que ya no era un feto, ni un bebé, era una niña de ocho años, pero no linda como en la foto, esto era otra cosa, algo infernal. Aunque estaba aterrado y petrificado, logre sacar fuerzas, tomé un arma que tenía en casa, y le disparé en la cabeza a aquella cosa, y dejo de moverse, luego corte el cordón umbilical de manera rudimentaria, y lleve a mi esposa al hospital, donde lograron salvar su vida.
Varios meses despues, aun no hemos podido olvidar esa experiencia tan terrorífica, pero estamos tratando de seguir adelante, sin embargo algo me tiene intranquilo, desde hace unos cuantos días, me parece ver a aquel anciano parado frente a nuestra casa tomando de la mano a una pequeña niña, pero al tratar de de acercarme a el, simplemente desaparecen, siento que aún nos vigila. Mi esposa esta embarazada otra vez, hoy fue a hacerse el ultrasonido, yo no fui, porque quería que ella me sorprendiera, aquí llega con la noticia:
-Mi amor, por fin llegas, estaba ansioso por saber que tendremos…pero que te pasa?…porque traes esa cara?….estás pálida….Amalia?….mi amor háblame….que viste en el ultrasonido?..
Mi esposa no puede responderme, esta paralizada de miedo….y….yo también…
el feto que lleva dentro, nuevamente le falta un dedo, y tiene rasgos de ser la niña nuevamente, al parecer, cada vez que Amalia quede embarazada, será de esta niña.
"""""ESTÁN ATRAPADOS EN UNA MALDICIÓN"""""








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jueves, 17 de diciembre de 2015

Lectura para entretener, poema, Acuérdate de mí.


Hola, aqui con un poema de Lord Byron.



Acuérdate de mí.

Remember Me, Lord Byron (1788-1821)



Llora en silencio mi alma solitaria,
excepto cuando esté mi corazón
unido al tuyo en celestial alianza
de mutuo suspirar y mutuo amor.

Es la llama de mi alma cual aurora,
brillando en el recinto sepulcral:
casi extinta, invisible, pero eterna...
ni la muerte la puede mancillar.

¡Acuérdate de mí!... Cerca a mi tumba
no pases, no, sin regalarme tu plegaria;
para mi alma no habrá mayor tortura
que el saber que has olvidado mi dolor.

Oye mi última voz. No es un delito
rogar por los que fueron. Yo jamás
te pedí nada: al expirar te exijo
que sobre mi tumba derrames tus lágrimas.





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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Lectura para entretener, La dama del perrito.


Hola, seguimos con mas de mis lecturas para compartirles.


La dama del perrito de Antón Chéjov.
Un cuento sobre una relación adúltera entre Gurov quien es un hombre ya entrado en años y Anna una joven veinteañera, la relación de ellos empieza cuando Anna sale a pasear a lulú su perrito pomerania, y Gurov la ve pasear durante varios días a ella sola, todo se sale de control cuando la relación que debiera ser pasajera pasó a ser algo más, cosa que no debió suceder ya que Gurov consideraba a las mujeres como mero objeto de placer.
Un entretenido cuento con un final abierto.

A continuación algunos fragmentos del libro:

  • ...vio pasar por el malecón a una joven dama, rubia y de pequeña talla, tocada con una boina; tras ella correteaba un lulú blanco de Pomerania.
  • ...La engañaba desde hacía tiempo y con harta frecuencia; probablemente por eso casi siempre hablaba mal de las mujeres y, cuando en su presencia se hacía algún comentario sobre ellas, exclamaba: —¡Esa raza inferior!
  • ...Al acostarse, estuvo sopesando la idea de que hasta hacía poco esa mujer estudiaba en el instituto, igual que ahora su propia hija;
  • ...Aquí, en cambio, se percibía esa timidez, esa torpeza, esa turbación de la juventud inexperta, así como una sensación de confusión, como si alguien hubiera llamado de pronto a la puerta.
  • ...Anna Serguéievna estaba conmovedora, desprendía ese aura de pureza de las mujeres honradas, ingenuas y poco conocedoras de la vida.
  • ...Pensaba que un nuevo acontecimiento o aventura se había producido en su vida, que ahora había terminado y ya sólo quedaba su recuerdo.
  • ...Tenía la impresión de que un mes bastaría para que la imagen de Anna Serguéievna se cubriera de niebla y de que sólo de vez en cuando soñaría con su conmovedora sonrisa, igual que le había sucedido antes con otras mujeres. Pero pasó más de un mes, llegó lo más crudo del invierno y en su memoria el pasado seguía tan nítido como si se hubieran separado la víspera.
  • ...pensaba con irritación que Anna Serguéievna le había olvidado y quizá se divirtiera ya con otro, lo que sería de lo más natural en el caso de una mujer joven.
  • ...Sólo ahora, cuando empezaba a peinar canas, se había enamorado de verdad, por primera vez en la vida.











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lunes, 14 de diciembre de 2015

Lectura para entretener, Caminos.


Hola, aqui con una lectura para armonizar con la temporada, espero les guste.


Caminos de Seabury Quinn.
Un cuento de ficción fantástica navideña, que nos muestra como Jesús escogió y conoció al que iba a ser el futuro Santa Klaus, lo que esté tuvo que vivir durante su larga vida antes de conocer el verdadero trabajo al que estaba destinado, un Klaus que demostraba que el ser un guerrero no le impedía ser una persona honesta,bondadosa y piadosa para con los demás. La historia de un hombre del Norte, que fue testigo y participó en los acontecimientos que cambiaron el mundo en la época que le tocó vivir.
Un buen cuento para leer.

A continuación algunos fragmentos de el libro:

  • ...—Estamos en deuda con usted, señor —agradeció el hombre con simple cortesía—. Esos hombres buscaban la vida de nuestro hijo. Sólo anoche el Ángel del Señor me previno en un sueño de que tomara al niño y a su madre y huyera de Nazareth.
  • ...porque una voz le estaba hablando; o mejor, no era una voz mortal la que hablaba, sino un sonido que tocaba sus oídos y no parecía venir de parte alguna.
  • ...— Klaus, Klaus —proclamó la voz suavemente modulada—, porque tú has hecho esto por mí, arriesgando tu vida y libertad por un chiquito, te digo que nunca saborearás la muerte, hasta que tu tarea para mí esté terminada.
  • ...Decid, mejor, Señor, que moriré con espada y hacha en las manos, con todo el vigor de mi hombría, mientras sube y baja la marea carmesí de la batalla. Dejad que las hijas de Odín, de esplendorosa belleza, me encuentren digno de ser tomado en el campo de batalla y llevado a lo alto, a aquel Valhalla.
  • ...— No, mi Klaus. Vos, que pusiste tu vida en riesgo por la seguridad de un chiquito, tienes mejores cosas que ésas esperándote. Cuando el nombre de Odín sea olvidado, y en todo el Mundo no haya un solo hombre que reverencie sus altares, Tu nombre y fama vivirán; y chicos felices y sonrientes alabarán tu benevolencia y amorosa bondad. Vivirás, inmortal, por tanto tiempo cuanto los hombres
  • ...Por los cuervos del padre Odín, no romperás las piernas del Profeta —declaró Claudio mientras arrebataba la lanza a un guardia—. ¡Déjalo morir una muerte de hombre.Con la precisión que le habían dado años de entrenamiento en el circo y el campo de batalla, equilibró la lanza, y empujó la larga moharra de bronce entre las costillas del Profeta, hundiéndola profundamente en el corazón.
  • ...Klaus, tuviste piedad de un chiquito atacado por asesinos en días ya idos; hoy, tu piedad salvó a un agonizante de una violencia bestial. De acuerdo a tus creencias, actuaste piadosamente cuando empujaste la lanza en mi costado. ¿No me conoces, Klaus?
  • ...—¡Señor Príncipe! —Klaus giró en redondo y clavó sus ojos maravillados sobre el delgado y ajado cuerpo—. ¡El bebé que ayudé en el camino a Egipto! ¿Qué quieres de tu vasallo, Señor? ¿Mi golpe no dio en el blanco? ¿No he terminado mi trabajo? —estiró su mano para agarrar nuevamente la lanza, pero—: Tu trabajo aún no empezó, Klaus. Llamaré, y tú lo sabrás, cuando tenga necesidad de ti.













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domingo, 13 de diciembre de 2015

Lectura para entretener, relato navideño, terror.


Hola, aqui con otro relato navideño de terror que me encontré en la red, espero les guste.



El regalo, de Vidal Fernández Solano.


Pasos. Amortiguados por la alfombra del salón, pero inconfundibles. Nicolás permaneció despierto unos minutos, tratando de discernir hacia dónde se dirigían, temeroso de escuchar, quizás, cómo subían los peldaños de la escalera y se aproximaban a la puerta de su habitación. Arropado hasta por encima de las narices, con el corazón palpitando con fuerza en su pequeño pecho, esperó. Los pies seguían arrastrándose abajo; al parecer quien fuese no tenía la más mínima intención de avanzar hacia ninguna parte: se había estancado en el salón de la casa aquella noche de 24 de diciembre y había decidido quedarse allí, esperando quién sabe qué. Entonces cayó en la cuenta: David se lo había dicho en la escuela unos días antes y él no había querido creerle. «No existe Papá Noel»,había afirmado su amigo con el aire misterioso del que está en poder de un secreto universal, «son los padres los que dejan los regalos bajo el árbol». Así que se trataba de eso: su padre o su madre, o quizá ambos, eran los que le habían despertado en medio de la noche mientras preparaban su engaño para la mañana siguiente. «Pues esta vez se van a llevar una sorpresa», pensó. «Voy a bajar y a pillarles con las manos en la masa. A ver qué cara ponen cuando su trampa quede al descubierto». Armado de valor, decidido a poner en evidencia a unos padres que falsificaban papanoeles y engañaban a niños inocentes, saltó de la cama y se calzó las zapatillas. Con sumo cuidado se acercó a la puerta y la abrió muy despacio, rezando para que a las bisagras no se les ocurriese chirriar en medio de la noche. No lo hicieron. Más lentamente de lo que su impaciencia le permitía, se obligó a bajar escalón tras escalón, casi sin respirar, hasta que llegó casi abajo. Dio un salto sobre los dos últimos y se plantó en el salón, dispuesto a dar el golpe de gracia. Sin embargo, se quedó con la boca abierta, las palabras se le quedaron en la garganta. Allí, delante de él, junto al árbol de Navidad, un traje rojo refulgía bajo la luz de las farolas que entraba por la ventana. Una silueta alta y regordeta se afanaba, dándole la espalda, sin percatarse de su presencia. Nicolás se acercó y, cuando estaba a poca distancia, la figura se volvió, revelando un rostro rubicundo enmarcado por una larga y poblada barba blanca.
—¡Papá Noel! ¿Eres tú de verdad? 
—Por supuesto ¿quién pensabas que era? 
—Yo… bueno… David dijo que… en fin, David es… 
—Sí, ya lo sé —Papá Noel dejó escapar una risilla—. Yo lo sé todo. Sé quién es David, sé cómo os habéis portado… todo.Nicolás sintió una ligera incomodidad, no le gustó la manera en que Papá Noel había dicho las últimas palabras. Pero la curiosidad se impuso por encima de todo lo demás. —¿Llevas mis regalos en ese saco? —el enorme saco permanecía delante del hombretón, a poca distancia de Nicolás— ¿Me has traído todo lo que pedí?
El niño hizo ademán de acercarse al saco, pero entonces el anciano tiró de él y lo puso fuera de su alcance con un gesto brusco. —Un momento —la voz ya no era tan amable como antes—, ¿has sido bueno? Solo los niños buenos merecen regalos. —Claro, Papá Noel —Nicolás no pudo ocultar su decepción—. Soy bueno.
—¿Seguro? ¿No tienes nada que contarme? Nicolás titubeó un segundo antes de replicar. —Sí, de verdad. Procuro obedecer a mis padres, me porto bien en el colegio… —Ajá —la sonrisa de Papá Noel había desaparecido por completo
¿y qué me dices de Bolita? —¿Bolita? No sé qué quieres decir, no… —El gato. ¿Qué hiciste con bolita? ¿Acaso no lo atrapaste en el garaje con una trampa para zorros? ¿Y después, con el cuchillo que habías cogido de la cocina? ¿Tampoco me vas a contar que lo enterraste en ese rincón del jardín lleno de trastos y hierbajos?

—¡No fue así! —Nicolás se sintió tan atrapado como el gato. Eso no era lo que se esperaba de Papá Noel, no era así como lo pintaban en la tele— ¡Fue un accidente! Yo no… —¿Un accidente? Entonces, ahora me dirás que lo de la pequeña Elenita también fue un accidente. Tú no pretendías hacerle daño cuando la llevaste al extremo del parque y la empujaste terraplén abajo hasta la carretera ¿verdad? Nicolás estuvo a punto de contestar, pero entonces recordó las palabras: «Yo lo sé todo», había dicho papá Noel. De nada servía mentir en ese momento. —De igual manera, fue un accidente cuando David y tú pusisteis una hoja de afeitar en el bocadillo de Muhammad, ni fue intencionado cuando… 

—¡Basta! ¡Tú no eres Papá Noel! ¡No puede ser, él no es tan malvado, él quiere a los niños! La sonrisa se extendió por el rostro de Papá Noel. Por todo el rostro, de lado a lado. Se arrancó la barba y parte de la piel, para sorpresa de Nicolás. Siguió tirando, despellejandose pedazo a pedazo hasta que solo

quedó un ser inhumano que apestaba a podrido. Las manos se habían convertido en garras huesudas. El traje, que antes se veía relleno, ahora colgaba flácido sobre la figura esquelética y sanguinolenta. Abrió la boca para hablar. Una enorme cucaracha salió por el orificio, pero la perspectiva exterior no debió agradar al bicho y se volvió a meter entre las dos hileras de dientes puntiagudos.
—Puede que tengas razón. Es posible que no sea quien tú esperabas esta noche, pero eso ya no importa. Si lo piensas, no hay mucha diferencia entre Papá Noel y el hombre del saco. Y además, sí que he traído un regalo para ti —la voz silbaba entrecortada y rasposa entre los pingajos que ocupaban el lugar de los labios de la criatura—. Está justo dentro del saco. Ven a verlo, pequeño. Es un regalo a tu medida.
Nicolás iba a gritar cuando una garra se cerró en torno a su garganta, apretando tan fuerte que no podía respirar. El hombre del saco lo levantó en vilo, lo acercó hacía sí mientras el niño se revolvía y pataleaba y su cara se tornaba azulada y luego de un morado oscuro. Entonces la zarpa lo soltó dentro del saco, en la más completa oscuridad. En cuanto tomó aire chilló, pero allí no oía sonido alguno. Tanteó a su alrededor y tocó un bulto peludo y húmedo. Bolita, sin duda. Reculó y chocó contra un cuerpo
algo más pequeño que el cuyo. Palpó un cabello sucio y mojado —de sangre—, no le hizo falta preguntar por la identidad de su dueña. Corrió y gritó, hasta que las fuerzas le abandonaron. 
Un aneurisma, dijeron los médicos. Hay una explicación científica para todo. Es improbable en un niño tan pequeño, pero no imposible.
Los padres de Nicolás le encontraron en su cama el día de Navidad, preocupados porque el pequeño no se levantaba a abrir sus regalos. No tenían forma de saber que había agonizado —solo y abandonado— poco a poco en un lugar muy, muy lejano y frío.




Imagen Google.





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viernes, 11 de diciembre de 2015

lectura para entretener, relato de terror navideño.


Hola, para armonizar con la epoca, aqui un relato navideño,
pero un poco diferente.



BAJO LAS LUCES DEL ÁRBOL de Virginia S.V. Riesco.


La llave del horno concluyó su recorrido justo a tiempo para calentar los panecillos y comenzar a poner la mesa. Luis estaba apoyado de costado sobre la encimera mientras removía con desgana una salsa de arándanos. Su mujer, Claudia, se había puesto un vestido negro a juego con el peso de su alma. Era la primera Navidad que pasaban sin los abuelos.
—Alcánzame los guantes —pidió ella mientras abría la puerta del horno. Luis, que no había levantado la vista del móvil desde que habían empezado a hacer la cena, tanteó sobre la superficie de la mesa y le lanzó dos manoplas de color chocolate. —Podrías hacer algo, para variar —le reprocha ella después de servir el cordero en la fuente.
—No sé qué más queda por hacer: Paula está viendo la tele y la cena ya está lista. Ella le miró de reojo y resopló mientras partía por la mitad las patatas asadas. 
—Anda, ¿por qué no aprovechas que está entretenida y bajas al trastero? Después colocamos sus regalos debajo del árbol. Ya sabes, cuando se acueste -le propuso y le lanzó un beso. Luis asintió y cerró la puerta que separaba la cocina del salón para que la niña no le viera salir. 
—Te hago una perdida al móvil cuando suba para que me abras —dijo intentando disimular una sonrisa de emoción. Le encantaba planificar sorpresas.
Claudia sonrió y le empujó hacia el umbral de la puerta. 
—No te entretengas que vamos a cenar enseguida. 
—Descuida, son solo cuatro cajas de nada. Ella rió. 
—Oye —le llamó cuando ya estaba bajando las escaleras—, ¿a mí qué me has comprado? 
—¡Ah, sorpresa! —contestó levantando las manos en el aire y continuó bajando. Claudia cerró la puerta sin hacer ruido y regresó a la cocina. Paula había entrado y ahora estaba robando una de las magdalenas que habían preparado para el postre.
—¿Qué haces, cielo? Esos dulces son para Santa. 
—Él me ha dicho que coma lo que quiera. No le importa 
—contestó la niña con la boca llena. 
—Deja de picotear y ve a lavarte las manos. 
—¿Dónde está papá?

Claudia se mordió el labio pensativa. 
—Ha bajado a comprar tabaco. Ahora mismo sube. Así que, venga, ¡al baño! —le apremió cerrando después la puerta de la cocina—. Ay, por favor, Luis, que no te vea… —dijo en voz alta para sí misma. En ese momento sintió que el teléfono móvil vibraba dentro de su bolso. Claudia se acercó corriendo y colgó con el corazón latiéndole con fuerza. Ya estaba subiendo. Después frunció el ceño. Le parecía muy extraño que su marido le hubiese hecho una llamada perdida desde un número privado. El teléfono volvió a sonar. Claudia pestañeó y descolgó con la voz temblorosa. 
—¿Sí? —Hola —escuchó que decía al otro lado de la línea una voz varonil en un susurro ahogado.
—¿Quién es? 
—Soy yo —la voz parecía sonar lejana, como si pretendiera forzar su timbre. 
—¿Luis? —No, tesoro, Luis está ocupado. Pero no te preocupes, dentro de poco los tres os encontraréis bajo tierra. 
—¿Quién coño eres? —exclamó ella. No soportaba las bromas telefónicas. 
—Soy el regalo de tu niña. 
—Vete a la mierda, cabrón —gritó—. No vuelvas a llamar.
Colgó. Entonces golpearon la puerta. Ella se acercó el teléfono al corazón y, con miedo, observó a través de la mirilla. Vio unas manos con el reloj de su marido cargando con los regalos. Suspiró y quitó el pestillo. 
—La niña está en el baño —le avisó—. Si los escondes en el mueble del salón no te verá. Yo voy a entretenerla para que no salga. 
—Está bien —contestó dándole un beso—. ¿Te ha pasado algo? Pareces ausente. 
—No, no. Estoy bien. Ya sabes: mis padres —mintió. Luis asintió y desapareció tras la puerta del salón. Claudia apagó el teléfono.
— Buenos días, mi amor —escuchó que le decía su marido al oído. Ella abrió los párpados y se dio la vuelta para mirarle. 
—Luis, solo son las siete de la mañana. ¿Qué haces?
—Quería aprovechar estos minutos para darte parte de tu regalo —dijo acercándose más a ella y mordiéndole el cuello. —Creo que anoche bebimos demasiado —se rió. 
—Es verdad. Nos sienta fatal el alcohol. Un grito infantil corrió atravesando el pasillo, entró en la habitación y saltó sobre la cama. —¡Los regalos, los regalos! ¡Están en el salón! —gritaba Paula entre medias de los dos. 
—Corre, ¡ve a abrirlos! —le apremió Luis mientras Claudia se abrochaba la bata y el camisón.
Paula asintió y se lanzó de nuevo al pasillo. 
—Voy a aprovechar para echarle gasolina al coche y comprar después el desayuno. No tardaré mucho —dijo él entonces. Ella asintió y caminó detrás de su hija mientras Luis se ponía la ropa del día anterior.
Vio a Paula saltar entre los envoltorios que ya había despellejado gritando y mostrándole el nuevo juego de la PlayStation. Claudia se sentó con ella en el sofá sonriendo y Luis salió por la puerta. Mientras ella y la niña montaban la casa de muñecas, Claudia vio por el rabillo del ojo algo que le llamó la atención. Oculto tras las luces del árbol, pudo distinguir la figura de un payaso de casi medio metro de altura que las miraba sonriente. Un escalofrío le recorrió la espalda. No dejaba de pensar en la llamada que había recibido la noche anterior. Frunció el ceño. El payaso portaba una pala. Paula la llamó mientras le enseñaba cómo había dispuesto el salón de juguete, pero Claudia no podía apartar la mirada de esas diminutas gotas de sangre que había descubierto bajo el abeto. 
—Sí, cariño, qué bien —musitó mientras encendía de nuevo su teléfono móvil.
—¿Sí? —escuchó que decía Luis al otro lado.
—Cariño, ¿tú le has comprado a la niña un juguete de un payaso? —¿Yo? Qué va, ¿por qué? —Porque hay uno bajo las luces del árbol.



Imagen Google




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Lectura para entretener. Lolita.


Hola, ahora les compartiré una Lolita, de antes de la de Nabokov.


Lolita, de Heinz Von Lichberg .
Supuestamente esta fue la novela que plagio Nabokov para su Lolita, pero para empezar este es un bonito relato gótico de aproximadamente 30 páginas, y lo que los une es la obsesión del protagonista masculino por una adolescente y el nombre de la protagonista.
No es una obra magnífica, pero si es un relato interesante.
A continuación algunos fragmentos de el libro.


  • ...tenía los ojos oscuros de las mujeres del sur y el cabello de un inusitado tono cobrizo. Su cuerpo era delgado y ágil como el de un muchacho, su voz llena y profunda
  • ...los días se habían convertido en semanas y yo empezaba a ser consciente de que había llegado el momento de partir., no porque me reclamara obligación alguna, sino porque el amor excesivo y peligroso de Lolita empezaba a infundirme terror.
  • ...pero no fue solo su belleza lo que me cautivo, sino el halo de misterio que emanaba, sobrecogedor como un enigma en las noches de luna.
  • ...contó que Lola había sido en su época la mujer mas hermosa de la ciudad., tanto que llevaba a la muerte a los hombres que la amaban. Hasta que, poco después de dar a luz a su hija, dos de sus amantes que ella martirizaba hasta la locura acabaron con su vida.
  • ...desde entonces pesa una maldición sobre la familia., las mujeres tienen una hija e, invariablemente, semanas después del parto sucumben a la locura. Pero todas ellas son hermosas, ¡tan hermosas como Lolita!
  • ...cuando por la tarde entre en mi habitacion encontre sobre la almohada una florecilla roja de una especie para mi desconocida.
  • ...entonces me di cuenta de que en realidad era blanca, teñida por la sangre de Lolita (pero de donde provenía esa sangre).












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